El miedo iba creciendo a medida que subía, ya me habían despedido treinta veces este mes. De repente paró el ascensor. Se abrieron las puertas, dejando pasar a una hermosa dama vestida de rojo. Le pregunté si ella también subía. Se rió de mí porque todo el tiempo había estado bajando. Fuimos juntos para abajo, mas no tenía idea... ¿Acaso íbamos o veníamos?
Paramos en el piso equis, entraron esos hombres vestidos de negro. Llevaban una caja envuelta en papel de regalo, me pidieron que se lo entregue a mi jefe; era un paquete para él, que debía ser entregado lo antes posible.
La dama de rojo me dijo que tenga mucho cuidado, el paquete podría ser una trampa. No confiaba en esos hombres de negro porque siempre traían malas noticias. Abrimos el paquete, pero no había nada, lo sacudí y salió volando un pequeño pedazo de papel doblado:
“Este mensaje es para el empleado portador del paquete: estás despedido.”
Y lo había visto antes, y lo veré de nuevo... es simplemente un pedazo de la historia repitiéndose.

No hay comentarios:
Publicar un comentario